Ya me habré quejado de la gente en otras muchas ocasiones, pero es que hay cosas que son superiores a mí. Una de ellas es el comportamiento que se tiene en los tornos de entrada y salida a metro / cercanías:
- La falacia de los tornos de doble sentido: Esos tornos de puertas de cristal que sirven tanto para entrar como para salir. Parece una buena idea: En momentos de gran demanda en un sentido el desalojo de gente es mayor que si los tornos fuesen la mitad de entrada y la mitad de salida. El problema: en los momentos de gran demanda, en esta ciudad del todos van a lo suyo menos yo, que voy a lo mío, todos los carriles se ocuparán con gente que sale y nadie podrá entrar. Que es lo que ocurre, por ejemplo, a primera hora de la mañana, cuando intento entrar y justo ha llegado un cargamento de gente que quiere ir al metro. Si se dejase fija una puerta para cada sentido y las demás en doble se perdería una puerta, pero se solucionaría el problema. Otra posible solución sería cambiar la actitud del español medio, pero lo descarto de inmediato.
- Adelantando por el piano: Y sí, llegas a tu destino, donde baja el resto del vagón y ordenadamente os dirigís hacia la salida. Y ahí es donde te encuentras con el que mejores notas sacaba en clase. El listo. Sí. El que se da cuenta de que si no sigue la línea imaginaria y se mete con calzador entre dos personas podrá salir antes. En estos casos sólo quedaría reeducar al individuo mediante golpes o descargas eléctricas activadas por operarios de la red de metro / Cercanías. Tío que se cuela, descarga al salir. Pero vamos, es una sugerencia.
- Sí, hijo, has ganado, felicidades. Esto es lo que pienso cuando la persona que va delante de mí en la ruta hacia el torno llega hasta el borde y en ese mismo instante recuerda que el abono lo tiene en el fondo de su bolso / bandolera o directamente no sabe dónde. Vamos a ver, chato, sabías hacia dónde te dirigías, ¿por qué no has sido sacando el abono mientras ibas andando? ¿No eres capaz de hacer dos cosas a la vez? Como decía, busca el abono. Y en vez de echarse a un lado y dejar pasar a la gente mientras lo busca, piensa que los demás estamos tan interesados como él en encontrar su abono e incluso en animarle si ve que no aparece. Ahí es donde me entran ganas de gritar sí, has ganado la carrera hasta los tornos, ahora déjame pasar, imbécil. Pero luego me contengo.
- Quiero todos los periódicos: Y cuando ya piensas que te has librado de todos los oligofrénicos del transporte público, te quedan los que cogen todos los periódicos gratuitos. No sé si para contrastar noticias o por tener más sudokus para hacer a la vuelta.










